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Mostrando las entradas etiquetadas como GUERRA CIVIL

Republican@s en Cartagena

Milicianos y milicianas momentos antes de salir al frente. Sáez. Archivo ABC     Republican@s en el Club de Regatas de Cartagena, abandonado poco antes por la derecha, en agosto de 1936. Archivo ABC   Marinos del destructor republicano Gravina, preparando su cañón antiaereo, antes de salir del puerto de Cartagena, en agosto de 1936. Sáez. Archivo ABC   Miembros de la Guardia Municipal de Cartagena a su regreso a la localidad después de colaborar en la toma de la provincias de Murcia y Albacete, en agosto de 1936. Sáez. Archivo ABC  Amadeo Retiro, capitán de las milicias comunistas, que combatía en el frente andaluz, durante su boda en Cartagena, tras finalizar la ceremonia. El recién casado volvió inmediatamente a su destino para continuar combatiendo, en octubre de 1936. Sáez. Archivo ABC     Tripulación del crucero republicano Libertad, fotografiada en el puerto de Cartagena, en octubre de 1936, Archivo ABC  Momento de colocar la bandera de combate a un nuevo destructor en el puerto

Las lentejas de Negrín: píldoras de resistencia

"Las que pronto se conocerían como píldoras de Negrín parecían cualquier cosa menos lentejas, tenían bichos, era verdad, pero con el tiempo todo sería peor, ya no tendrían ni bichos, y serían tan escasas que por eso se llamarían píldoras. No había casi nada que echarse al estómago, y cuando lo había, era tan escaso y monótono que las mujeres imaginaban imposibles recetas de guerra. Se hacía cocido con cacahuetes, sopas con las mondas de patata, o con las de naranja, y más de uno se envenenó soñando que comía acelgas frescas mientras masticaba hierbas venenosas que encontraba en las cunetas. Ya no se veían perros por Madrid, algunos hasta se vendían sin cabeza y sin piel, como si fueran corderos de buena edad..." Otoño y nueces ,  Mónica Moreno  Fernández-Santa Cruz “Hambre, hambre. Madrid empezó a sufrir hambre al mes de empezar la guerra. Una vez estuvimos tres días con un huevo frito, untándolo y guardándolo… Yo no tenía miedo a morir, lo que tenía era el horrible dolor de

El Metro como refugio: la explosión de Lista

Durante la guerra civil española el Metro de Madrid permaneció abierto, y sirvió regularmente como refugio durante los bombardeos. Además, pocas semanas después del comienzo de la guerra civil española, el 9 de agosto de 1936 se inauguró el primer tramo de la línea 3 entre Sol y Embajadores, pero cinco días después la circulación del Ramal Opera-Norte se cerraría debido a que el área de la Estación del Norte estaba prácticamente ocupada por la guerra, por lo que allí no había ya casi pasajeros. En los tres años siguientes, las tropas de Franco asediaron la ciudad de Madrid y el funcionamiento del metro volvió a ponerse en marcha casi sin problemas. Durante los combates, los vagones transportaban tanto ataúdes como cadáveres hacia los cementerios situados al este. A su vez, la pequeña línea Goya–Diego de León fue cerrada y utilizada como arsenal.  La estación de Metro Sevilla de Madrid, como refugio durante la Guerra Civil Después de la toma de Madrid el 28 de marzo de 1939 por parte de

La 206ª Brigada Mixta

La 206ª Brigada Mixta se formó en Hortaleza en el mes de mayo de 1938, y fue adscrita a la 14.ª División del XVI Cuerpo de Ejército, reserva del Grupo de Ejércitos de la Región Central (GERC).​ Su primer jefe fue el mayor de milicias Antonio Sempere Colomina, estando en periodo de instrucción. Al terminar su periodo de instrucción, fue cedida a la 10.ª División del XXI Cuerpo de Ejército, con la que acudió urgentemente, en el mes de junio, al frente de Extremadura para enfrentarse a la ofensiva franquista en aquel sector.​ Del 24 de junio hasta finales de mes, la Brigada cooperó en los contraataques republicanos sobre los puertos de Castuera y Calabazar, en los que sufrió fuertes pérdidas, hasta el punto de ser retirada de primera línea y enviada a Levante para su reorganización.1​ Sempere fue reemplazado por Artemio Precioso Ugarte, pasando Sempere a ser su Jefe de Estado Mayor. La brigada quedó en segunda línea durante las últimas semanas de la campaña de Levante, donde permaneció co

La historia oculta de IBM: vendió 700.000 tarjetas a Franco para ganar la Guerra Civil

La historia oculta de IBM: vendió 700.000 tarjetas a Franco para ganar la Guerra Civil : El gigante de la informática colaboró con el bando sublevado en los últimos meses de la contienda: según el investigador Edwin Black, “fue clave para que Franco ganara la Guerra Civil” La dilatada historia de IBM,  fundada en 1911 con el nombre de CTR  (Computing Tabulating Recording Corporation), no está exenta de sombras que empañan sus muchas luces. Bajo el paraguas de la compañía centenaria se inventaron el cajero automático, el disquete, el disco duro y aún hoy la empresa asombra al mundo con el desarrollo de su inteligencia artificial, llamada Watson en honor al más carismático líder de la compañía. Sin embargo, las vicisitudes empresariales llevaron a IBM a tomar decisiones cuestionables como negociar con los regímenes fascistas en España y Alemania. “En los primeros 3 meses de 1939, IBM vendió 700.000 tarjetas perforadas a España” , asegura a  Teknautas  el investigador estadounidense 

"Arquitectos del terror. Franco y los artífices del odio"

La Guerra Civil se libró para anular las reformas educativas y sociales de la Segunda República y para combatir su cuestionamiento del orden establecido. Los rebeldes lucharon a favor de los terratenientes, industriales, banqueros, clérigos y oficiales del Ejército, cuyos intereses se habían visto amenazados, y en contra de los liberales e izquierdistas que impulsaban las reformas. Sin embargo, en los años de república, de 1931 a 1936, a lo largo de la guerra y durante muchas décadas después, se siguió fomentando en España el mito de que el enemigo derrotado en la contienda era el contubernio judeomasónico y bolchevique. No obstante, el presente libro no es una historia del contubernio, del antisemitismo ni de la antimasonería en España, sino que adopta la forma de pequeñas biografías de las principales figurasantisemitas y antimasónicas que propagaron ese mito, y de los personajes centrales que pusieron en práctica los horrores que este justificaba. Desmontar sus falsedades es uno de

85 años desde que te mataron

Elena Cabrera 4 noviembre, 2021 Querido abuelo: me llamo Elena, soy hija de tu hijo, no nos conociste a ninguno de los dos porque te mataron un día como hoy hace 85 años. Mi padre, Luis, era un bebé recién nacido. Yo tengo ya 46 años. Perdóname por haber llegado tan tarde a buscarte, no sé qué me entretuvo. Quizás, simplemente, que estábamos a otra cosa. Abuelo, soy periodista. Me gustaría saber qué periódico leías tú en los años 30 en Toledo, si eras más de El Castellano o de El Socialista. Quiero pensar que del segundo, aunque fue el primero, un periódico de derechas y católico, el que me trajo noticias tuyas. Lo sabrás perfectamente porque sucedió en 1934 y mis compañeros de aquel entonces dieron cuenta de tu participación como testigo en el juicio contra tus compañeros de aquel entonces: Hilario, Agustín y Julio, camareros, como tú; sindicalistas, como tú. De lo que no dijeron nada los periódicos fue de tu asesinato. En ese momento de terror en vuestra ciudad no había tinta, solo s

Ellas cuentan la guerra. Las poetas españolas y la guerra civil

Esta compilación se suma a los esfuerzos por recuperar a las muchas escritoras españolas olvidadas del siglo XX. Reúne una selección de poemas sobre la contienda y sus consecuencias de veinticuatro poetas, como Ángela Figuera, Carmen Conde, Gloria Fuertes o María Beneyto que permanecieron en España, junto a Rosa Chacel, Concha Méndez, Ernestina de Champourcin o Concha Zardoya entre otras, que marcharon al exilio.  Carmen Conde. Archivo Todas rompieron con la concepción paternalista de que escribir sobre la guerra era un asunto masculino, aunque sus nombres y sus versos fueron a menudo silenciados.  Sus vidas fueron afectadas por el enfrentamiento fratricida y sus experiencias articuladas por el trauma: perdieron seres queridos, presenciaron fusilamientos y bombardeos, sufrieron la escasez, el fin repentino de la infancia o la adolescencia, o el alejamiento de la patria. Durante la posguerra, los versos de muchas fueron censurados o tardaron tiempo en imprimirse.  Por eso, se incluyen p

El mito de la persecución religiosa

Ángel Luis López Villaverde Profesor Titular de Historia Contemporánea. Universidad de Castilla-La Mancha En el mundo académico, el empleo de conceptos más propios del pasado (valga como ejemplo “fascismo”) suele provocar debates enconados si se trata de actualizarlos en formas y expresiones del presente, saliendo a colación el necesario rigor mientras se denuncian deslices presentistas. Sin embargo, hay otras expresiones o usos del pasado que han derivado del orden propagandístico al historiográfico sin pasar suficientemente por sus filtros. Es el caso de la denominada “persecución religiosa republicana”. La magnitud de la tragedia ha facilitado las cosas. Pero en unos tiempos tan dados a la hipérbole, conviene separar mito y logos. No se puede negar lo obvio. Los 6.832 clérigos asesinados durante la violencia revolucionaria de 1936 indican que una de cada nueve de las víctimas mortales del denominado “terror rojo” era eclesiástico. No menos grave es que, al derramamiento de sangre, s

Sublevación en Cartagena

La guardia de «guerrilleros» que custodia la «Posición Yuste» le deja pasar una vez identificado. Galán se lleva el puño a la sien en movimiento maquinal mil veces repetido.     —El señor presidente le espera…     Con el doctor Negrín están reunidos el subsecretario de Defensa, Antonio Cordón, antiguo capitán de artillería y diplomado de estado mayor, miembro hoy del comité central del partido, y que hace tres días acaba de ser ascendido a general. Jesús Hernández, del buró político y comisario inspector de las fuerzas de tierra, mar y aire, y, disimulado tras su borroso aspecto de profesor pacifista, el todopoderoso «Ercoli», representante de la Internacional comunista, el italiano Palmiro Togliatti, que simula limpiar con aplicación sus gafas.     —Amigo Galán, le he convocado con cierta precipitación porque voy a encargarle una misión delicada. Siéntese.     El presidente del gobierno y ministro de Defensa viste un traje oscuro y, aunque parece fatigado, la voz y el tono con que le