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Mostrando las entradas etiquetadas como PERSECUCIÓN RELIGIOSA

El mito de la persecución religiosa

Ángel Luis López Villaverde Profesor Titular de Historia Contemporánea. Universidad de Castilla-La Mancha En el mundo académico, el empleo de conceptos más propios del pasado (valga como ejemplo “fascismo”) suele provocar debates enconados si se trata de actualizarlos en formas y expresiones del presente, saliendo a colación el necesario rigor mientras se denuncian deslices presentistas. Sin embargo, hay otras expresiones o usos del pasado que han derivado del orden propagandístico al historiográfico sin pasar suficientemente por sus filtros. Es el caso de la denominada “persecución religiosa republicana”. La magnitud de la tragedia ha facilitado las cosas. Pero en unos tiempos tan dados a la hipérbole, conviene separar mito y logos. No se puede negar lo obvio. Los 6.832 clérigos asesinados durante la violencia revolucionaria de 1936 indican que una de cada nueve de las víctimas mortales del denominado “terror rojo” era eclesiástico. No menos grave es que, al derramamiento de sangre, s

La Justicia Popular en Cartagena

El denominado Tribunal Popular de Cartagena fue creado en 1936 y estuvo funcionando hasta finalizar la contienda en 1939. De las 596 personas detenidas por motivos políticos en Cartagena, el Tribunal Popular de la ciudad juzgó a un total de 434, siendo el resto de detenidos liberados o represaliados extrajudicialmente, como en el caso de  Ángel Rojas Veiga .  Si bien en un primer momento, en 1936, (resaltan Bermejo, Ayuso y Marcos) los detenidos y juzgados fueron militares y representantes de los partidos conservadores-derechistas, a partir de 1937 y en 1938 estas actuaciones se extendieron sobre miembros de organizaciones izquierdistas y sectores económicamente modestos, opuestos a la política frentepopulista comarcal, creciendo significativamente los procesados de la UGT, de la CNT y del mismo PCE.  De los 190 acusados por rebelión sólo 22 fueron condenados y de los 175 por desafección sólo 50; pero muchos de los casos sobreseídos fueron juzgados nuevamente por las milicias políticas